Embajada en Rusia
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YURI GAGARIN Y LOLITA TORRES

El 12 de abril se celebraron 58 años desde que el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se consagró como el primer ser humano en el espacio.

Ese día histórico, la República Argentina estuvo presente ya que  a Gagarin lo acompañó en su histórico viaje una actriz argentina, nuestra querida Lolita Torres. 

En el libro de Mario Gallina, “Querida Lolita”, la actriz cuenta el detalle de su relación con el primer cosmonauta de la historia: 
"En 1962, por intermedio de la Embajada de la Unión Soviética en la Argentina, recibí una carta de Yuri Gagarin, el primer astronauta que orbitó la Tierra. En ella se declaraba fan mío y me solicitaba una foto autografiada. Yo no lo podía creer y hasta sentí algo de pudor, por provenir de un héroe a nivel mundial. Así se lo manifesté a vuelta de correo, al tiempo que le mandé la foto, pidiéndole a su vez, que me mandara una suya. Cuando lo hizo, me respondió algo que nunca olvidé: "No soy ningún héroe. Soy sólo su admirador Nº 1". En esa carta, me contaba también que durante el período de concentración y entrenamiento que le demandó su hazaña, había escuchado diariamente mis discos. Concluía con algo que me emocionó profundamente: 'Por eso, la primera música que llegó al espacio es la que llevé en mi mente y en mi corazón. Es decir, su voz'. Tuve el honor de estrechar su mano al año siguiente de este intercambio epistolar, cuando fuimos presentados en el Festival de Cine de Moscú". (Capítulo “De Rusia con Amor” del Libro “Querida Lolita” de Mario Gallina)

Cabe recordar que Lolita Torres fue una de las actrices extranjeras más populares de la Unión Soviética. La película «La edad del amor» por largo tiempo se mantuvo entre los records de popularidad entre los espectadores soviéticos. A raíz de esto, Lolita visitó a la Unión Soviética en reiteradas oportunidades. 

Según el autor del “Querida Lolita”, la actriz explicaba las razones de su éxito reconociendo que “los rusos, a pesar de la distancia, se parecen mucho a los argentinos, ya que son muy temperamentales, emotivos, les gusta cantar; son nostálgicos…. Nosotros tenemos el bandoneón y ellos la Balalaika. Quien conoce ambos pueblos, sabe que nos parecemos mucho”. 

 


 

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